Ídolos que no existen: influencers virtuales

Esta semana, en la oficina, me quedé de piedra cuando una agencia de publicidad me habló de los influencers virtuales. Desconocía su existencia y obviamente su éxito entre el público. Se trata de avatares, personajes creados por ordenador que llevan una vida como la de cualquier celebritie en redes sociales como instagram. Y por supuesto aglutinan miles de seguidores y por tanto las marcas los reclaman. Influencers como cualquier otro si no fuera por el hecho de que no existen en la vida real.

Shudu Gram (@shudu.gram) se describe en su perfil de instagram como la primera modelo digital del mundo. De piel oscura y largas extremidades, fue creada por el fotógrafo Cameron-James Wilson y reúne a más de 100.000 seguidores. A principios de año, Fenty Beauty, la marca de maquillaje propiedad de la cantante Rihanna, publicó una fotografía de Shudu con uno de sus llamativos lápiz de labios color naranja. La imagen se volvió viral.

Otra de las grandes influencers virtuales es Miquela (@lilmiquela), “una joven” con pecas, cabello oscuro y grandes labios que alcanza casi el millón de seguidores. Ha trabajado para marcas como Prada, Chanel y Vans, y hasta tiene un single en Spotify. Además, utiliza su cuenta para apoyar causas sociales, hacer activismo y apoyar a una organización llamada Black Girls Code, que promueve la capacitación tecnológica para niñas. En la BBC le hicieron una entrevista en la que no parece estar dispuesta a revelar mucho sobre su “identidad”. Su extremado aspecto humano parece fruto de una combinación entre el 3D y la fotografía.

Y llegados a este punto me pregunto, ¿qué es real cuando hablamos de redes sociales? Antes pensaba que el éxito de un influencer (de los de carne y hueso) se debía a la identificación de los usuarios con personas reales, que son como ellos. Sin embargo, cada vez más reflexiono sobre la idea de que en instagram, o en cualquier otra red social, no somos nosotros mismos sino una versión digital de lo que queremos enseñar. Es por ello que no me extraña tanto que las marcas, a pesar de conocer la naturaleza digital y no humana de estas modelos, las contraten como maniquíes virtuales. Al fin y al cabo acumulan multitud de seguidores, poniendo en duda que “los fans” necesiten ídolos auténticos con los que identificarse. Es posible que hoy en día todos hayamos dado por hecho ya que hay mucho de falso en el perfil de cualquiera, sea real o no.

Quizás también te interese: Soy influencer, las marcas reclaman a las estrellas de internet

1 pensamiento en “Ídolos que no existen: influencers virtuales”

  1. Es una evolución natural. Hace años en Japón, Hatsune Miku se convirtió en toda una referencia que llena las tiendas de merchandising incluyendo música, video, entretenimiento en general hasta convertirse en uno de los estandartes actuales de Japón.
    Si nos remontamos años atrás verás que no es algo nuevo, en el mundo de la música Gorillaz fueron pioneros en usar avatares virtuales/digitales para crear mayor expectación. Que estos avatares se convirtiesen en influencers era cuestión de tiempo, evolución lógica de la búsqueda de nuevas formas para vender.

    PD: Me encanta tu blog. Sigue así!

Deja un comentario