Querida Vega

Querida Vega:

El mundo se ha vuelto un poco loco. Menos mal que tú aún estás refugiada en el vientre de mamá. Acabo de hablar con ella y estaba caminando un poco por la casa para ver si te movías y quitabas la pierna de su costilla, porque ya empiezas a ocupar bastante espacio ahí dentro. Mamá está de siete meses y medio y su cara irradia felicidad desde que sabe que estás con ella. Está tan feliz que ni la situación que estamos viviendo estos días termina por quitarle la sonrisa. Está preocupada, sí. Como todos. Pero es valiente y optimista como tu abuela y tu bisabuela. Espero que salgas a ellas en eso y no a tu tía (o sea, a mí).

Hace 4 días el gobierno de España decretó el estado de alarma en el país como consecuencia de una pandemia, una enfermedad epidémica que ha llegado a muchos países: el coronavirus. Solo en España hay 11.178 infectados por este virus a día de hoy y ya han fallecido 491 personas. Los datos mundiales son aún más escalofriantes: 182.042 infectados y 7.260 fallecidos. Y las previsiones dicen que estas cifras van a seguir aumentando.

Estamos todos encerrados en nuestras casas. Cada uno en la suya, claro. Así que aunque ayer cumplí 29 años, no pude ir a ver a los abuelos, ni a mamá, ni a su pancita. La policía solo nos deja salir de casa para ir al supermercado y a la farmacia, básicamente. Yo hoy he bajado a comprar aceite y algo de fruta y nos obligaban en la puerta a ponernos guantes de plástico, como medida protectora. Mucha gente va también con mascarilla o se tapa la boca con un pañuelo. Tu papá, que trabaja en la UME, está trabajando a destajo por la seguridad de todos. Se han suspendido las clases en todos los centros educativos y se han cerrado cines, teatros y salas de conciertos. No sé si cuando leas esto habrás visto ya alguna película de ciencia ficción, pero es un poco como nos sentimos todos.

Tu tío David se ha hecho un poco famoso. Como es médico, subió un vídeo hablando sobre el virus y pidiendo a la gente que se quedara en sus casas antes incluso de que el gobierno lo pidiera. Mucha gente lo compartió en redes sociales y salió también en algunos telediarios. Quizás cuando puedas leer esto ya sea una eminencia, quien sabe. Lo que es seguro es que tu mamá y yo somos las hermanas más orgullosas de España. Pero no por lo de que sea famoso, sino porque se juega su salud en el hospital para ayudar a todos los demás.  

Mi generación ha vivido muchos acontecimientos históricos: los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y los del 11 de marzo en Madrid, la primavera árabe y la revolución quincemayista, la llegada de las redes sociales y los móviles, la crisis económica y la consecuente fuga de cerebros… en fin, a ti todo esto te suena a chino, pero lo estudiarás en los libros de Historia y nos tendrás a nosotros para poder contártelo. Pero espero Vega que tú tengas una vida tranquila y apacible, sin violencia ni pandemias. Ojalá no tengas que presenciar atentados terroristas ni siquiera por la televisión. Ojalá nunca tengas que quedarte encerrada y aislada en casa, con miedo y echando de menos a tus seres queridos durante semanas o meses, o el tiempo que nos quede, porque hay un virus circulando por ahí.

Pero, ¿sabes qué? Es posible que de todo esto saquemos algo bueno y que tú te beneficies de ello. Durante estas semanas ha habido una explosión de solidaridad ciudadana: la gente pone carteles en sus portales de vecinos ofreciéndose a hacer la compra a los más mayores; muchos psicólogos y médicos ofrecen sus servicios gratuitamente por redes sociales para resolver dudas; los monitores de gimnasio y profesores de yoga hacen clases online gratuitas para que todos hagamos algo de ejercicio en casa y no nos atrofiemos durante la cuarentena; numerosas escuelas brindan sus cursos online a mitad de precio para todos; algunos periódicos y revistas difunden sus ejemplares sin coste alguno para ayudar a la gente aislada; los artistas y músicos regalan conciertos en directo desde sus casas, ya que todos los espectáculos han sido suspendidos… y esto te va a gustar: cada día, a las 20.00 horas, los españoles salimos a nuestros balcones para aplaudir a la sanidad pública. Rendimos homenaje a todos los médicos y enfermeras que estos días se dejan la piel en hospitales colapsados (por cierto Vega, no te adelantes, tú sigue ahí dentro tan a gusto, ya no hay prisa por verte la carita).

Antes te decía que ayer pasé mi cumpleaños sola. Pero te prometo que no me sentí sola. De hecho, te diría que la gente se volcó más conmigo que si hubiera sido un cumpleaños normal. Recibí tantas llamadas, videollamadas y mensajes que llegué al final del día sin apenas darme cuenta, hablando con todos, riendo, diciéndonos cuánto nos gustaría darnos un abrazo. Incluso me llegó algún regalo a casa, casi todo libros, porque a estas alturas ya sabrás que yo soy tu tía “la de los libros”.

Quiero pensar que el hecho de estar pasando por esta complicada situación nos hará valorar más lo que tenemos. Nos hará ser conscientes de la importancia que tiene ir a visitar a nuestros familiares y amigos, darles un beso y un abrazo, o que te hagan de rabiar soplando las velas de tu cumpleaños antes que tú misma (seguro que tu tío David ya te lo habrá hecho, no creo que tenga piedad ni en tu primer cumpleaños).  Ojalá que con esto nazcas en una sociedad más solidaria, más amable con el vulnerable, una sociedad que se sienta más cerca incluso estando aislada.

Vega, todavía no te conozco, pero te quiero muchísimo. Tú estate tranquila. Con la familia que te ha tocado, amor no te va a faltar.

Tu tía Ana.

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