‘Solterona’: la construcción de una vida propia

Con quién casarse y cuándo: estas dos preguntas definen la existencia de toda mujer (…) hasta que obtienen respuesta, aunque sea con un “nadie” y un “nunca”.

Así comienza Solterona, un libro a medio camino entre el ensayo y la autobiografía en el que su autora, Kate Bolick, cuestiona las convenciones impuestas para nuestro género. Para ello, Bolick establece un diálogo entre su propia vida y la de cinco periodistas y escritoras de distintas épocas que pusieron por delante de todo su trabajo y su propio crecimiento personal. Ella las llama sus “despertadoras”: mujeres que no permitieron que el matrimonio o la maternidad lastraran una vida creativa y profesional equiparable a la de los hombres.

¿Cómo os imagináis a una mujer “solterona”? El imaginario popular nos lleva rápidamente a pensar en una mujer mayor, gruñona, que da lástima y, posiblemente, rodeada de gatos. La palabra Spinster (título original del libro) suele traducirse como Solterona. Más allá del significado literal, ambos términos han adquirido una connotación negativa que la autora de esta obra asume e invierte para reivindicar el valor de la soltería.

Quiero hacer hincapié en que la autora no plantea en este libro una doctrina inalterable. No empuja a sus lectoras a la soltería, sino que trata de abrir debate y reflexionar. Uno de mis momentos preferidos del libro tiene lugar cuando Bolick está curioseando en una librería y encuentra un libro de Vivian Gornick, periodista y escritora que a principios de los setenta abandonó a su marido y se fue a vivir sola. En este libro, Gornick dice:

«La mera idea del amor parecía una invasión. Tenía pensamientos sobre los que reflexionar, un oficio que aprender, un yo que descubrir. La soledad era un regalo. Había un mundo esperando para darme la bienvenida si estaba dispuesta a adentrarme sola en él».

Después de leer esto, la autora se da cuenta de que nunca había estado sola. Era independiente, pero durante toda su vida había tenido a su lado a alguien: “No era sólo que mi identidad se hubiera construido por entero a partir de mis relaciones con otras personas, sino que mis relaciones con otras personas eran mi identidad. –Reflexiona Kate Bolick–. Mis relaciones ocupaban el espacio que debería ser mío. Mientras pagaba el libro y salía de la tienda, me preguntaba quién era yo… sola. ¿Cómo iba a convertirme en adulta si no sabía responder a esa pregunta?”

Creo que esta reflexión es perfectamente extrapolable a cualquier hombre, ya que todos, independientemente de nuestro sexo, necesitamos conocernos a nosotros mismos en soledad. Os recomiendo a todos, hombres o mujeres, esta obra de prosa ágil y humor sutil, que contiene numerosos datos y, sobre todo, os hará pensar. Si queréis un primer acercamiento, este reportaje de The Atlantic que publicó Bolick en 2011, y que se hizo viral, es el origen del libro.

“Siempre he sabido que un libro te encontrará cuando debas ser encontrada”, dice la autora cuando tropieza con el libro de Gornick. Quién sabe si el libro de Bolick está deseando encontrarte a ti.

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