Los 17 libros que más me gustaron en 2017

Se acaba el 2017 y empiezan las listas que recopilan lo mejor y lo peor de este año. Reconozco que 17 libros son bastantes. Supongo que lo normal habría sido seleccionar cinco o diez. Pero lo siento, soy indecisa por naturaleza. Además, el 17 es mi número de la suerte y combina muy bien con el 2017.

Dadas las explicaciones pertinentes, allá vamos. Estos son los 17 libros que más me han gustado de todos los que he leído en 2017, en el orden en el que los leí:

  1. Instrumental, de James Rhodes. Imposible no haber oído hablar del libro del pianista al que la música salvó la vida. Un relato en primera persona de los abusos que sufrió en su infancia, su ingreso en un psiquiátrico, sus intentos de suicidio, su lucha contra sí mismo… y cómo se antepuso a todo ello. Un libro tan desgarrador como inspirador.
  2. Solterona, de Kate Bolick. Ya hablé de este libro en otra entrada de este blog y de la importancia de reivindicar el valor de la soltería sin complejos, de conocernos a nosotros mismos en soledad. He leído pocos ensayos tan ligeros y entretenidos.
  3. Cosas que brillan cuando están rotas, de Nuria Labari. El 11 de marzo de 2004 Madrid vivió el peor ataque terrorista de su historia. En ese momento, Nuria Labari era una periodista de 24 años que tuvo que cubrir el atentado. Lo bueno de esta novela es que se trata de un ejercicio de ficción en el que toda la información es real, ya que Labari contaba con una gran documentación sobre los hechos.
  4. Las chicas, de Emma Cline. Una de las cosas que más fascinó a la crítica fue que una autora de 26 años fuera capaz de crear unos personajes psicológicamente tan complejos y llevarlos al extremo a través de una narrativa impecable. Además, la historia te absorbe por completo: una adolescente normal que acaba metida en una secta y se sumerge en un bucle de drogas, manipulación mental y sexual y peligrosos actos que desembocan en una tragedia de violencia bestial. Yo, sin duda, le seguiré la pista a la próxima obra de Cline.
  5. Si me necesitas, llámame, de Raymond Carver. Hay autores, como Carver, que parece que ya no necesitan demostrar nada más. Pero años después de su muerte, su viuda encontró cinco relatos más, publicados en esta obra. Solo Carver tiene ese don para convertir a los fracasados en héroes y para llenar de simbolismo cualquier escena corriente.
  6. Patria, de Fernando Aramburu. Se ha dicho y escrito tanto ya sobre esta obra (que más de un año después de su publicación sigue siendo líder en ventas) que me cuesta añadir algo diferente. Creo que tiene todo lo necesario para hablar sobre el conflicto de ETA desde el punto de vista más social. Me gustó que se dé voz a todas las partes, hasta el punto de que la responsabilidad narrativa queda tan diluida que muchas veces cuesta saber quién es el narrador del capítulo que comienza hasta pasados unos cuantos párrafos.
  7. Esta canción me recuerda a mí, de Joe Pernice. Soy muy fan de la editorial Blackie Books, lo confieso. Y me encanta cómo describen este libro: Esta novela es la canción pop perfecta: triste, sentimental, divertida y tremendamente pegadiza. Una canción del verano para perdedores y corazones rotos. Y añado: además de ser una gran novela por su historia y narración, también lo es por la cantidad de música y canciones que te descubre en cada página.
  8. El mundo, de Juan José Millás. Soy muy dada a apuntar frases que me gustan de los libros que voy leyendo. La de este fue: Es consustancial al hecho de escribir sentir daño y alivio al mismo tiempo. A Juan José Millás le habían encargado un reportaje sobre sí mismo, pero no pudo realizarlo porque en el proceso le arrolló la idea de esta novela. Se dio cuenta de que la escritura cicatrizaba las heridas en el instante de abrirlas. En el 2007, le costó un Premio Planeta.
  9. La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida, de Elvira Sastre. De nuevo una joven autora, esta vez poeta, que sorprende. Si quieres saber quién eres, abre este libro; y si quieres olvidarlo, también, ha dicho Benjamín Prado, quien también afirma que Sastre es la poeta que desde hace tiempo pedía a gritos la literatura española. Poemas que te abren en canal.
  10. La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Nunca me había leído un libro dos veces, pero esta novela me entusiasmó en su día. Me sentí plenamente identificada, agitada y conmovida con ella. Desde entonces (la leí en 2009, cuando se publicó) se la recomiendo a mucha gente y digo que es uno de mis libros preferidos. Pero pasados ocho años desde su lectura, había muchos detalles que no recordaba y no me convencía la idea de seguir recomendando un libro que no sabía si a “la Ana del presente” le seguiría entusiasmando tanto… así que lo volví a leer. Y solo puedo decir que sí, leedlo, leedlo, leedlo.
  11. Mujeres que compran flores, de Vanessa Montfort. Si de El Mundo anoté una cita, de esta obra me llevé nueve (sí, acabo de contarlas en mi cuaderno). Es uno de esos libros sumamente inspiradores. En mi opinión, la historia en sí no es tan maravillosa como se ha dicho. Pero lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. En especial lo que los personajes se dicen los unos a los otros: en ocasiones grandes sentencias dignas de enmarcar para nuestro día a día.
  12. Lennon, de David Foenkinos. El autor llevó a cabo una gran investigación para escribir esta biografía única sobre Lennon: su infancia, la relación con su familia, la historia de los Beatles, la influencia y el amor de Yoko Ono… Una obra con detalles sorprendentes que me hicieron aprender y reflexionar sobre el beatle.
  13. Arenas movedizas, de Henning Mankell. Tras ser diagnosticado de cáncer y sabiendo que va a morir, el autor comienza a relatar hechos de su vida que va relacionando con las grandes preguntas que todos podemos hacernos en alguna ocasión: ¿quiénes somos? ¿De qué tenemos miedo? Un libro melancólico y tierno a la par que terrible. Mankell falleció en octubre de 2015.
  14. Los diarios de raqqa: escapar del Estado Islámico, de Samer. Cuando el Estado Islámico ocupó Raqqa, al este de Siria, la ciudad se convirtió en una de las más aisladas y peligrosas del planeta. Era prácticamente imposible que los medios de comunicación accedieran al lugar para contar lo que estaba ocurriendo. Este libro es la historia de Samer, un chico que tras ver cómo el autodenominado Estado Islámico arrasaba su ciudad y masacraba a sus familiares y amigos, consiguió reunir el valor suficiente para escribir un diario en el que le cuenta al mundo, a golpe de escalofríos, lo que sucede en Raqqa.
  15. Este libro te alegrará la vida, de Daniel Gray. Los pequeños placeres de la lectura solo para aquellos que aman verdaderamente los libros. Ya hablé de esta obra en este otro post de mi blog. Una joya que alegra la vida de quienes disfrutan con la lectura.
  16. Tierra de campos, de David Trueba. Otra confesión en esta entrada: adoro todos y cada uno de los libros de David Trueba. Y además, me doy cuenta de que este es el cuarto libro de esta lista que tiene mucho que ver con la música. Pero este libro no solo habla de las primeras clases de guitarra, de la composición de canciones, de los conciertos y las giras… también habla, y mucho, de la importancia de la amistad, del amor, de las frustraciones, de sentirnos perdidos, de confiar en el otro. Gracias, Trueba. Que tus libros no se acaben nunca.
  17. Toda la poesía, de Luis Eduardo Aute. Y acabo de nuevo con poesía. Tener en un único libro la obra poética completa de Aute es todo un regalo. Y más aún si se trata de una edición magnífica en la que el diseño, el trazo de las palabras y sus formas añaden significado a sus ya de por sí irónicos e irreverentes poemas.

Saludos a todos los libros que se han quedado fuera de la lista.

Y a partir de aquí, os pido vuestras recomendaciones de libros para 2018. Ya le he pedido a los Reyes Magos unos cuantos… pero no serán suficientes para la lista de 18 libros del año que viene 😉

P.D. La foto de cabecera de este post está hecha en Tipos Infames, una librería en Tribunal donde lo mismo te ponen un buen vino que un delicioso café mientras curioseas entre sus estanterías. Pero no se lo contéis a mucha gente, que es uno de esos sitios únicos que conviene no masificar.

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