El necesario documental ‘El Silencio de Otros’

Terminó la película y toda la sala de cine comenzó a aplaudir. Fueron unos segundos. Después la gente se quedó callada, como acongojada, sin palabras. Y casi nadie se levantó hasta que finalizaron los créditos. El público recogió sus abrigos y caminó en silencio hasta la salida.

El Silencio de Otros, nominada a la mejor película documental en la próxima edición de los Premios Goya, nos dejó a todos con un nudo en la garganta. El documental, producido por Pedro Almodóvar, se filmó a lo largo de seis años en los que Almudena Carracedo y Robert Bahar acompañaron a víctimas y supervivientes del régimen franquista que continúan buscando justicia en nuestros días.

Entre los distintos testimonios se encuentra por ejemplo el de una mujer que a sus 88 años sigue luchando por recuperar el cuerpo de su padre de una fosa común o el de un hombre que sabe perfectamente en qué portal vive Antonio González Pacheco (más conocido como Billy el Niño), el policía franquista que le torturó. Pero ninguno de ellos puede denunciar sus casos como consecuencia de la Ley de Amnistía de 1977 y el conocido como Pacto del Olvido, que suponía una hipotética reconciliación de los españoles.

Pero las víctimas, que como ellos indican no piden “venganza” sino “justicia”, descubren que sí pueden aplicar el principio de justicia universal. Y es así como se organiza la denominada Querella argentina contra el franquismo, a cargo de la jueza María Servini.

“Habría que empezar por poner este documental en todos los colegios”, me decía mi amiga Raquel, con la que fui a verlo a la Academia de Cine. Ojalá. Creo que sería un gran paso hacerlo, ya que como se explica en el documental, en otros países llevan a las escuelas «de excursión» a ver las cárceles, las fosas y, en definitiva, la historia de su país. Historia que puede servir para no volver a cometer los mismos errores del pasado. Pero en las clases de Historia en España se pasa esta época demasiado por encima.

Nos hacen creer que olvidar es la mejor opción para curar las heridas. Que lo que pasó ya es pasado y que tenemos que seguir adelante. Pero este documental no sólo ayuda a entender todo el proceso histórico y legislativo, sino a empatizar con todas las víctimas y familiares de la mismas que no pueden seguir adelante sin que se haga justicia.

Durante unos minutos me puse en la piel de esa mujer de casi noventa años que NECESITA recuperar el cuerpo de su padre para poder morir en paz. O en la de ese hombre que vive en una calle cuyo nombre hace honor a un militar franquista, habiendo sido torturado por ellos cuando apenas tenía 20 años. Me pongo también en su piel cuando veo en sus rostros la alegría por lo pequeños logros, como el hecho de que la Junta de Gobierno de Madrid aprobase cambios en la denominación de determinadas calles y plazas de la ciudad.

Además de en los colegios, sería maravilloso que este documental pudiera verse en muchos más cines. Son muy pocas las salas que le hacen un hueco en su programación (en su página web podéis consultar fechas y horarios) a pesar de que merece realmente la pena. Ojalá los Premios Goya le den la visibilidad que merece.

1 pensamiento en “El necesario documental ‘El Silencio de Otros’”

Deja un comentario